Me siento un actor de teatro. De hecho mi primer casting para un proyecto audiovisual fue en el año 2018. Llegue a aquel casting por invitación y la suerte hizo que quedara. Era para un personaje en la continuación de Jardín de Bronce.
Antes de comenzarán mis jornadas de grabación me puse a ver la primer temporada. Entre un elenco increíble, Claudio Da Passano, hacía de un detective conocedor de todas las mañas del oficio. Estaba fantástico.
Lo último que había visto de él, por aquel entonces, había sido la primer temporada de Terrenal. Una actuación magistral en una obra magistral.
Meses después la avant premiere de Jardin de Bronce incluía la proyección del primer capítulo dónde yo tenía varias escenas.
Durante el cóctel lo vi parado. La presencia de algunos actores o actrices a los que admiro eclipsa mi lado de colega mientras me ilumina el de espectador. Necesite acercarme para felicitarlo, como un impulso. Aproveché un momento que quedó sólo y fui. Casi cuando lo estaba alcanzando, me mira y es él quien se adelanta y me dice: “Che, que buen laburo. Te felicito.”
Me jodes, pensé, este animal de la escena felicitándome a mí?!
Después nos cruzamos en la grabación del Tigre Verón y mas tarde en otra serie que aún espera ser estrenada.
La última vez que lo vi él ni se enteró. Fue hace algunos meses cuando volví a ver Terrenal ya con él en el rol de padre. Habían pasado ocho años de aquella primer temporada. Ocho años en lo que este maravilloso laburo me había dado la fortuna de habérmelo cruzado personalmente más de una vez.
Hoy las noticias dicen que se fue, yo prefiero seguir con la ilusión de la espera de su eterno regreso, como los hermanos de Terrenal.
